Cuaderno de bitácora de un aviador inquieto

Perdido en mi propio pasillo

Hace unos meses salí a volar con uno de los nuevos pilotos en instrucción. Uno de sus primeros vuelos, de adaptación al avión, circuitos de tráfico, diferentes tomas y despegues, pasillos visuales, etc... El campo estaba en visual, a pesar de que la meteo no estaba del todo bien: nubes bajas y brumas, pero bueno, para lo que teníamos planeado, era suficiente.

En el briefing previo le explico lo que vamos a hacer y le comento, que si las nubes lo permiten, saldremos por los pasillos hasta los embalses de la zona, para que también vea un poquito de lo que le espera en su futuro inmediato.

Tras unos cuantos circuitos de tráfico en el campo, solicito salir por el pasillo Sur, y a los pocos minutos esta claro que las nubes no nos van a dejar llegar al final, así que de nuevo contacto con Torre y le pido dar la vuelta, sobre volar el campo y salir por el pasillo Norte. Autorizados, procedemos a hacerlo y esta vez parece que si vamos a conseguir llegar a la sierra de Madrid. Pero no es así. Poco a poco la visibilidad se va reduciendo así que, sin haber llegado a salir del pasillo, decido dar la vuelta. Otra vez será, le digo. -Volvamos al campo y sigamos con algunos tráficos más...

Y fue invertir rumbo y flipar. -┬íPero que demonios! -Y en ese momento supe que la había cagado. Primera hora de la mañana, nubes bajas y bruma, volando hacia el sol, y no se veía nada de nada. En absoluto. Un muro blanco en frente de nosotros. Nada mas. Y si fuese yo un tío con vergüenza, en ese momento la habría pasado. Yo, instructor, intentando enseñar los sencillos pasillos visuales de nuestra base principal a un pilotillo nuevo, y la lío parda. Pero si algo nos enseña este avión y este vuelo, es a ser humildes en el aire, así que simplemente le explique el error que había cometido, la situación en la que estábamos, lo que teníamos que hacer y sobre todo, lo que teníamos que evitar:

El campo estaba oficialmente en condiciones visuales (aunque nosotros a escasas millas del mismo no viésemos nada), estábamos dentro del pasillo visual (donde tanto la Torre como los demás aviones esperan que veas, uno, el suelo, y dos, a los demás tráficos volando en el pasillo, cosa que nosotros no hacíamos), volábamos a muy baja altitud, a nuestra derecha a escasas dos millas estaba el aeropuerto de Barajas, y a nuestra izquierda estaba, aunque a una altitud supuestamente superior, el "carril de salida" del pasillo visual. Así que resumiendo, no puedes bajar porque no ves el suelo, no te puedes desviar lo mas mínimo a la derecha porque te metes en Barajas y lías la que no está escrita, no puedes desviarte a la izquierda porque no debes invadir el carril de salida, en el que los aviones saliendo, con total seguridad hoy debido a las nubes, estarán volando mas bajo de lo establecido, no puedes subir por encima de la altitud del pasillo y desde luego no puedes estrellarte contra el suelo.

Segundos que parecen minutos, y minutos que se hacen eternos mientras intento primero ubicarme, por ridículo que parezca, dentro del pasillo por el que he salido miles de veces, y segundo pensar en un plan alternativo. La sensación de estar perdido, de no saber exactamente donde estás, cuando estás a los mandos de un avión es muy desagradable. Me ha pasado mas veces de las que me gustaría, y alguna vez más me pasará. Es uno de los gajes de este oficio. En este caso, la solución estaba clara: llamar a Torre y rápidamente pedir GCA y vectores para ILS. Conscientemente alteré ligeramente mi rumbo hacia la izquierda, pues como he dicho la posibilidad de interferir en Barajas era sencillamente inaceptable, y cuando estaba a punto de decir -por favor llama a Torre y pide vectores- fue el controlador de la misma quien nos llamó: -Foca 14, ┬┐tiene algún problema o necesita ayuda?- Me sorprendió, la verdad, y de agradecer, sin duda, el ver que estaban ahí en ese instante velando por nosotros.

Le comuniqué la situación, y tal y como había previamente decidido, pedimos vectores para ILS y diez minutos después aterrizamos sin novedad.

La moraleja de la historia, bueno, parece bastante obvia. Volando nunca debes bajar la guardia, porque por mucha experiencia que tengas, por mucho que conozcas una zona o un aeropuerto, siempre hay algo que puede salir mal. Y no es motivo de vergüenza, al contrario. Debe ser una enseñanza más que en mi opinión debes compartir con los demás. El que quiera, tomará nota, y el que no, pues no. En este caso, como en casi todos, lo fundamental es mantener el control del avión, saber donde estas con la mayor precisión posible, conocer y controlar los peligros inminentes, tanto para tu avión como para cualquier tercero, en el aire o en el suelo, y buscar y obtener lo antes posible por lo menos un plan alternativo para salir de esa situación en la que, normalmente tu solito te has metido.

Y conociéndole, estoy seguro de que mi alumno el otro día aprendió una lección de lo mas valiosa. Happy landings!

10 abril 2015

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