Cuaderno de bitácora de un aviador inquieto

¡Saludos, navegante!

Bienvenido a mi sitio web personal. Este proyecto comenzó en otoño de 2008 y ha ido cambiando a lo largo de los años. La temática principal es la aviación, pero cada vez más siento el impulso de escribir sobre otros temas que habitan en mi cabeza. El último cambio de aspecto y organización en la web responde a esa necesidad. Ahora todas las publicaciones vuelven a estar unidas en un único blog, y la página principal refleja la última publicación en el mismo. Mi intención es que este sea un sitio web sencillo y limpio, donde no tenga cabida lo superfluo, donde la palabra sea la protagonista. Sin más, espero que disfrutes de la lectura.

No te olvides de leer libros

El arte de navegar en visual

Hace unas semanas leí un artículo de Arturo Pérez-Reverte en el que narraba una anécdota de navegación a vela sin GPS, y salvando las distancias, me hizo recordar una anecdotilla graciosa que me aconteció hace ahora un par de años.

Nunca he sido muy amigo de volar con GPS. Si, ahí va en cabina, pero no le hago mucho caso. Básicamente porque lo considero una herramienta que hace peores pilotos, o por lo menos, peores aviadores. Nuestro vuelo es eminentemente visual, y a mí me gusta volar, y enseñar a volar, en visual: con una carta, un rumbo y un reloj, usando tu memoria, siguiendo valles, ríos, lineas férreas y carreteras. Usar el GPS me parece triste. Y eso que nuestro GPS integrado es de lo más ridículo que te puedes imaginar: cuatro líneas de texto en una pantalla de dos dedos de alto. Ningún parecido con los modernos sistemas de posicionamiento que te presentan, a todo color, sobre una carta de navegación visual digitalizada, tu posición con total precisión. Eso es más triste aun si cabe, y desde luego, eso si que hace peores aviadores.

Total, que aunque hoy en día todo el mundo se muere porque le den las coordenadas geográficas para llegar al incendio, a mi es algo que, en fin, no me gusta, y aquel día estaba yo de Alarma en Torrejón cuando a media tarde nos llamaron desde Medio Ambiente para darnos una salida a extinción. Los datos que del incendio me pasaron, debieron ser algo así: en Alcolea del Pinar (Guadalajara), sin medios aéreos, frecuencia 127.35, coordenadas N41'05'00, W003'03'00. Como siempre lo primero que hacemos es ubicar la zona en una carta (últimamente utilizando Google Maps...) y calcular a ojímetro, que es la mejor herramienta del piloto de apagafuegos, un rumbo inicial desde tu base hacia tu objetivo. Ya en el avión, y en vuelo, tendremos tiempo para hilar más fino, pero ahora el objetivo es despegar lo antes posible.

Una vez en el aire ponemos rumbo al incendio y, como prácticamente siempre, el segundo piloto me dice si metemos las coordenadas en el GPS, a lo que siempre respondo que si, por aquello de "bueno, si te hace feliz...", pero como he dicho luego no le suelo prestar atención. Bien, una vez introducidas vemos que el rumbo y distancia que nos da la máquina, nada tiene que ver con el que sé es el correcto, así que en ese momento me reafirmo en mi opinión de que el GPS es un instrumento del demonio y tal, y tal...

Al cabo de poco más de veinte minutos llegamos a Alcolea del Pinar, sorprendidos por no haber visto todavía el incendio, pues como imaginareis normalmente se ve la columna de humo con bastante antelación (cosa que facilita todavía más la navegación final hacía tu objetivo). Damos un par de vueltas. Nada por aquí. Llamamos por radio en la frecuencia asignada. Nada por allí. Ni rastro del incendio. -Aquí no hay nada tío. Llama a base, por favor, y pide confirmación de frecuencia y de zona -comenté.

Mapa que muestra la ruta seguida aquel día

Tres minutos después recibimos la confirmación: misma zona, mismas coordenadas y misma frecuencia. -Cagüentó. Pues aquí no hay incendio alguno, y nadie responde vía radio -pensé para mis adrentos. Creo recordar que apunto estuvimos de volvernos a Torrejón, cuando gracias a un "de perdidos al rio" decidimos seguir las indicaciones del GPS, el cual nos daba una posición situada a algo más de treinta millas al oeste. Obviamente nos dirigimos hacia allí porque era un punto relativamente cercano; si hubiera estado a doscientas millas, no hubiéramos ido... Y cual fue nuestra sorpresa cuando al llegar vimos un tímido humillo que salía de una vaguada. -¡Venga ya, hombre! Tienes que estar de coña, ¿no? -Aquí si tuvimos contacto radio con el equipo de bomberos que estaba trabajando en el suelo. Menos mal que el incendio no era gran cosa, y que ellos solos pudieron hacerse con él y controlarlo a pesar de nuestra tardanza. Realizamos a lo sumo cuatro o cinco descargas antes de que el director de extinción lo diera por controlado y volviéramos a base.

Bien, pues lo que ocurrió, o lo que yo creo que ocurrió, y que puede ser cierto o no, pero que ya se ha convertido en una de esas pequeñas leyendas urbanas dentro del Escuadrón, fue lo siguiente: el incendio no estaba en Alcolea del Pinar (Guadalajara); estaba en Alcorlo, en un pinar, tambien en la provincia de Guadalajara. Alguien, en algún lugar de la cadena, cometió un error, y como sin duda estadísticamente hablando, el dato que suele ser el erroneo es el de las coordenadas geográficas, yo me fié una vez más del nombre del pueblo y no de la indicación del GPS. ¡Quién lo iba a pensar! Así que si, esta vez el instrumento ese del demonio, me ganó la partida.

Y en cuanto a lo de navegar con la ayuda del GPS, ahora en serio, es algo que yo aquí siempre desaconsejo. No porque no me gusten los avances tecnológicos que te facilitan la vida, sino porque no quiero que se pierda en cuestión de pocos años el arte de navegar en visual. Bastante sencillo es. Bastante sencillo es volar en general, como para que una maquina te diga constantemente por donde tienes que ir. Si eres piloto privado, navega en visual. Dejate la "tablet" con su GPS en casa y coge una carta de navegación (eso si tu avioneta no viene ya con un Garmin "mil millones" de serie a bordo). Y no lo digo por la típica excusa de que algún día te quedarás sin batería, o no te funcionará la aplicación de turno, y que entonces veras lo que vale un peine (que puede ocurrir, cierto es). No, no lo digo por eso. Lo digo porque soy un romántico, y porque si tienes la oportunidad de navegar en visual de verdad, y no lo haces, te estas perdiendo una de las mejores cosas que la aviación te puede ofrecer. Aparte, sinceramente pienso que es un aviador más valido aquel que constantemente sabe donde está, y sabe que rumbo tomar para llegar a su próximo objetivo sin necesidad de que una maquina se lo diga. Tan solo requiere un poco más de esfuerzo, como todas las cosas que valen la pena en esta vida.

9 agosto 2014

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